17 jun. 2014

Espaguetis a la carbonara

¿Qué hay de comer hoy? ¡Pasta! Y es que no conozco a nadie a quién no le guste la pasta. Lo mejor que tiene es que se puede cocinar de muchísimas formas y admite millones de combinaciones. ¡Así que es imposible cansarse de ella!

En esta ocasión, me he decantado por una receta de las de toda la vida: espaguetis a la carbonara. Uno de esos platos con los que nunca fallas y te pegas un homenaje de esos de: que-le-den-a-la-dieta-estos-espaguetis-están-que-te-mueres-¿puedo-repetir?. 

(Cantidades para 2 raciones)








INGREDIENTES

- Espaguetis (la cantidad va al gusto y dependiendo de la capacidad de vuestros estómagos)

- 100g de taquitos de bacon ya cortados

- 2 huevos

- 6 cucharadas de nata para cocinar

- 1 puerro o cebolla

- 30g de queso parmesano rallado

- Aceite de oliva

- Pimienta

- Sal



PREPARACIÓN

¿Manos limpias? ¡Empezamos!

1. Hervimos la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante. El tiempo de cocción variará según sea fresca o no. 

2. Pelamos, lavamos y troceamos en taquitos muy pequeños el puerro o la cebolla (lo que hayamos elegido) y lo echamos a una olla untada con un poquito de aceite.

3. Cuando el puerro o la cebolla estén trasnparentes, añadimos el bacon a la olla. Cuando ambos ingredentes estén listos, añadimos los espaghetis y removemos bien para que se mezclen todos los alimentos. Retiramos del fuego la cazuela y reservamos. 

4. Cascamos los huevos en un bol, añadimos la nata, sal y pimienta al gusto y el queso parmesano.

5. Vertemos la mezcla sobre los espaguetis, removemos bien y servimos bien calentitos. Piensa que la salsa carbonara cuando más buena está es recién hecha, así que este último paso ha de ir muy rápido para disfrutarla como se debe. 

¡Buen provecho! :)


2 jun. 2014

Milhojas de patata, tomate y berenjena

En primer lugar: gracias a los que seguís ahí y me dejáis comentarios! Me animan mucho!


¡De la casa del terror mejor ni hablo! ¡jaja! Ahí estoy, peleándome con fontaneros, electricistas, carpinteros, pintores, y un largo etc de operarios. ¡Paciencia que es la madre de la ciencia!


Además, para más inri, estoy sin cocina, así que cada día tiro de bocadillos... Vamos! Que se me va a quedar un tipín para verano... argf! Ñaf!


¡Bueno, no os cuento más desgracias y vamos a la receta! Hoy os traigo un plato sencillo pero muy rico y de esos que te cuidan. Acompáñalo con un buen pescadito o una carne magra, si es ave mejor que mejor, y tendrás una comida súper completa, de dieta y para nada aburrida en un plis plas. Y es que siempre lo digo, que uno puede cuidarse y disfrutar en la mesa. Y una cosa os diré: mujeres del mundo, para estar bella NO hay que sufrir. ¡Para muestra un botón! O mejor dicho, ¡un milhojas!


(Cantidades para 2 raciones)

262 Kcal por ración


INGREDIENTES

- 1 berenjena

- 2 patatas medianas

- 1 tomate grande de unos 200g

- 30g de queso rallado light

- Sal


PREPARACIÓN

¿Manos limpias? ¡Empezamos!

1. En primer lugar, lavamos las patatas, las pelamos y las ponemos a cocer en un cazo con agua hirviendo y una pizca de sal.

2. Mientras, lavamos la berenjena, le cortamos el rabito y la introducimos en un recipiente apto para la cocción en mircroondas durante 4-5 minutos a máxima potencia para que queden hecha y blandita. La cortamos en rodajas de 1cm aproximadamente. 

3. Lavamos el tomate, lo cortamos en rodajas bien finitas y reservamos. 

4. Una vez las patatas estén en su punto (lo comprobarás pinchando con un tenedor), las sacamos del cazo y dejamos que se enfríen un poco para despues cortarlas en rodajas lo más finas posibles. 

5. Ahora solo queda montar el mil hojas. Disponemos una primera capa de rodajas de patatas, una segunda de rodajas de tomate, una última de berenjena y volvemos a empezar en el mismo orden hasta terminar todos los ingredientes. Ten en cuenta que la última capa debe ser de patatas. 

6. Introducimos el milhojas en el horno precalentado a 180º durante 5 minutitos para que se terminen de hacer bien todos los ingredientes y cuando creamos que estén listos, espolvoreamos el queso rallado por encima y gratinamos. 


20 may. 2014

Judías verdes con jamón

Bueno, como sabéis que estoy de mudanza y voy escasa de tiempo, hoy toca uno de esos platos de toooooda la vida: las judías verdes con patatas y virutas de jamón serrano.


Es una receta muy sana y tan sencilla como deliciosa. A mi no me cansa nada y sobretodo en invierno la preparo a menudo, porque me apetecen platos calentitos y que sean reconfortantes. 

Además, lo mejor es que se prepara muy rápido y es un comodín para esos días en los que tenemos poco tiempo pero queremos comer bien. ¡Espero que os guste!

(Cantidades para 2-3 raciones)


INGREDIENTES

.- 350g de judías verdes planas

- 1 patata grande

- 75g de taquitos de jamón serrano

- 2 dientes de ajo

- Aceite de oliva

- Sal


PREPARACIÓN

¿Manos limpias? ¡Empezamos!

1. En primer lugar vamos a limpiar las judías, las despuntamos, les quitamos los filamentos que puedan tener y cada una la dividimos en 3 ó 4 trozos según lo largas que sean. 

2. Por otro lado, vamos pelando la patata y la echamos a hervir junto a las judías. Tardarán unos 20 minutos en hacerse. Hay que ir pinchando para ver si ya están. 

3. Mientras la patata y las judías se van cociendo, pelamos los dientes de ajo y los picamos muy finitos. 

4. Una vez estén listas la patata y las judías las retiramos del fuego con la ayuda de un colador. Reservamos. 

5. Ponemos una sartén al fuego con un chorrito de aceite y agregamos los ajos picados hasta que cojan un poco de color y, posteriormente, el jamón. 

6. Ahora tendremos dos opciones: o añadimos las judías a la sartén y lo salteamos todo junto durante un par de minutos o emplatamos con las judías y las patatas troceadas y vertemos encima el ajo y el jamón. ¡Sea cual sea la opción elegida está buenísimo! 

A drisfrutarlo bien calentito. Con un chorrito de aceite están de rechupete. 



13 may. 2014

Empanadillas de atún

Bueno respecto a mis temas: Mañana firmamos! Así que ya tendremos las llaves de NUESTRO pisito y a empezar con el jaleo! Qué ganas, qué emoción, qué ilusión y qué todo! jeje!


Y para celebrarlo... ¡Un intento de empanadillas y una cervecita para brindar!


En realidad he estado a punto de titular la entrada como "empanadillas ficas". Y diréis, ¿Qué es lo de ficas? Pues lo que son estas empanadillas: feas pero muy ricas. 

Eran las primeras empanadillas caseras que hacía en mi vida y, sinceramente, el resultado a nivel estético fue toda una decepción. No sé que falló, porque tampoco tienen mucho secreto... La cuestión es que a pesar de su aspecto tuvimos el coraje de probarlas y ¡oh! qué requetebuenísimas, de verdad.  ¡Se acabaron en cuestión de segundos! ¡Así que fueron un éxito!

¿La moraleja? No te dejes guiar por las primeras apariencias. ¡Jeje! La próxima vez intentaré que salgan más bonitas. ¡Lo prometo!

(Cantidades para 16 empanadillas pequeñas)


INGREDIENTES

- 16 obleas de empanadillas pequeñas (en mi caso las de La Cocinera)

- 2 latas de atún en aceite

- 1 huevo

- 2 pimientos del piquillo

- Un chorrito de tomate frito

- Aceite de oliva

- Sal


PREPARACIÓN

¿Manos limpias? ¡Empezamos!

1. En primer lugar vamos a cocer el huevo. Ponemos una cazuela con agua al fuego y cuando rompa a hervir añadimos el huevo con cuidado de que no se nos rompa. Lo dejamos unos 15-18 minutos. Cuando esté listo, lo sacamos del fuego y lo dejamos enfriar antes de pelarlo. 

2. Una vez pelado, lo partimos en cuartos y lo añadimos al bol de la picadora junto con el atún, los pimientos del piquillo, una pizca de sal y un chorrito de tomate frito. Picamos todo durante unos segundos hasta que quede triturado. 

3. Retiramos las obleas del envase y con una cuchara pequeña las vamos rellenando una a una con la mezcla y cerrando con la ayuda de un tenedor, presionando por los bordes para sellarlas y que no salga el contenido. 

4. Cuando estén todas preparadas, vertemos un buen chorro de aceite en una sartén y cuando esté bien caliente empezamos a freir las empanadillas por tandas. Cuando vayan estando doraditas las vamos sacando y dejando escurrir en papel de cocina, para que absorba el exceso de aceite. 

5. Una vez las tengamos todas listas, emplatamos y ¡a la mesa! ¡Ricas ricas, os lo aseguro!




7 may. 2014

Ha sido niña!!!! Y no tengo piso aún... ejem!

Bueno parece que las cosas no están saliendo como estaba planeado... Aún no tengo piso!! :(! La semana pasada fuimos a firmar y, aunque habíamos insistido en tener las escrituras antes para tener tiempo de repasarlas, ¡ni caso! Así que las pudimos leer allí mismo, en la notaría, mientras esperábamos a los del banco.

Al leerlas vimos algunos puntos que no estaban nada claros y queríamos discutir antes de firmar. Así que lo anulamos todo y ahora estamos negociando que nos modifiquen algunas clausulas... Esperamos poder cerrar la compra a finales de esta semana o principios de la que viene... Pero es un asco porque se me ha desorganizado todo y estoy con la nevera vacía, con el sentimiento de tener un pie dentro y otro fuera, con ganas de empezar a empaquetar y organizar todo, pero sin poder ponerme en marcha... aixxx!! Un disaster!

Por otro lado, ¡he parido! nuestra retoña Pruna ya tiene a una hermanita, Coco. Se llevan muy bien y se lo pasan pipa jugando todo el día. Ahora mismo mi casa parece un chiqui park, pero estoy muy feliz de tenerlas a las dos en casa!!! :)




Tengo alguna recetilla en "borradores" así que es posible que me anime y publique alguna durante estas semanas. No son gran cosa, pero es que me da una penita ver el blog tan abandonado... jeje!!

Bueno, no me enrollo más! Me voy a dar una vueltecita por vuestros blogs que veo mucha receta nueva! Ñam!!

24 abr. 2014

No es un adiós, es un hasta luego

Bueno, en plena crisis económica y cuando parece que el mundo se está desmoronando, soy una de esas inconscientes temerarias que ha decidido lanzarse a la piscina y comprarse un pisito. Sí, lo sé, estoy un poco zumbada y voy a contribuir al enriquecimiento de aquellos que han hundido el país (los bancos), pero ¡qué queréis que os diga! Surgió la oportunidad y estaba ya cansada de estar de alquiler pagando un pastizal. Estoy como loca por poder emular a E.T y decir: mi caaaasaaaaa. ¡Jeje!

Además, por si fuera poco, mi chico y yo hemos decidido adoptar a un compañero para nuestra perrita y os podéis imaginar el trabajo que se me viene encima, entre mudanza, mini obras y nuevos miembros en la familia... Total, que no voy a poder estar por el blog durante un tiempo. ¡No puedo hacer cocinitas con la casa patas pa' arriba! Será un mes de trajín y apañar comidas y cenas con lo que podamos.

En el fondo me va bien hacer este parón porque, con sinceridad, mi nivel culinario es nulo y aunque voy haciendo mis avances, a veces me siento un poco ridícula... jeje! En un inicio la intención era hacer simplemente un recetario, un lugar donde guardar las recetas de los platillos que iba haciendo y poder encontrarlas con facilidad en un futuro. Luego me fui animando e integrándome cada vez más...

En esté maravilloso mundo cibernético me topé con personas estupendas que me habéis ido animando y apoyando desde el principio. ¡Os lo agradezco muchísimo, de corazón! Para mi sois un referente y aunque no tenga tiempo para mi blog, seguiré leyendo los vuestros y aprendiendo con cada entrada que publiquéis. Para mi sois mis maestros y mi inspiración (y no es peloteo, ¡que conste!)

Cuando  me sienta más desahogada volveré a la carga y dispuesta a cocinar todas esas recetas que tengo guardadas y estoy deseando probar desde hace tiempo. Así que os digo un adiós emporal, pero os advierto que pronto volveréis a saber de mí!

Muchos besitos, abracitos y de todo!!!!


22 abr. 2014

El arroz de mi mamá

En cada casa hay una serie de platos que siempre se hacen de una manera ya sea por tradición o porque un día se cocinó, gustó muchísimo y ya se ha quedado en el recetario familiar. 

Hoy quiero compartir una de esas recetas tan especiales con vosotros.


En mi casa cuando mi madre me dice: - niña, ¿quieres un poco de arroz? ya sé que me habla de  arroz con pollo, cebolla, pimientos y salsa de tomate. No habla de arroz a la cubana, ni arroz blanco, ni paella... Se refiere al nuestro. Al arroz de la familia.


Como veréis, no tiene nada emocionante, pero está buenísimo y sigue teniendo tanto éxito como el primer día. Cada vez que lo como es como volver a estar en casa y me trae muy buenos recuerdos.

Claro está que no me sale tan tan bueno como el de mi madre, porque ya se sabe que las mamis tienen su toque especial, pero he de decir que el resultado está muy logrado y seguro que si vosotros probáis de cocinarlo también os saldrá de rechupete. ¡Espero que os guste!

(Cantidades para 2-3 raciones)

INGREDIENTES

- 160g de arroz redondo

- 1/2 pimiento rojo

- 1/2 cebolla

- 1 pechuga de pollo

- 125g de salsa de tomate frito

- Sal

- Agua


PREPARACIÓN

¿Manos limpias? ¡Empezamos!


1. En primer lugar desmenuzamos la pechuga de pollo en trocitos pequeñitos con la ayuda de una picadora. Si no la tenéis, podéis cocinarla  a la plancha y desmenuzarla una vez cocinada, para que os sea más fácil. 

2. A continuación, troceamos la cebolla y el pimiento en juliana o taquitos, como más nos guste. 

3. Ponemos una sartén en el fuego con un chorrito de aceite y vertemos la cebolla. Cuando empiece a estar transparente, echamos el pimiento y cuando esté todo blandito añadimos el pollo y meneamos un poco. 

4. Seguidamente, añadimos los granos de arroz y damos un par de vueltas durante 2 ó 3 minutos. 

5. Por último, vertemos el tomate frito, salamos y cubrimos todo con agua. La justa para que todos los ingredientes queden sumergidos. Si luego vemos que necesitamos más, vamos añadiendo. 

6. Tapamos la sartén y dejamos que se cocine y se vaya evaporando el agua. Tardará unos 20 minutos aproximadamente. Hay que ir vigilándolo y cuando el arroz esté en su punto, sacar de la sartén y servir. 

Lo podéis dejar con más o menos líquido según vuestros gustos. Nosotros dejamos que se evapore el agua por completo, pero un poco caldoso también está delicioso. 

¡A disfrutarlo!